El silencio

Este es un tema que ya he comentado alguna que otra vez. Y siempre me resulta incómodo comentarlo, porque siento como si estuviera mendigando atención. Pero sé que afecta a otros desarrolladores, no solo a mí, y creo que hay que exponerlo.

Cuando se publica un juego… llámese indie, amateur, homebrew… un proyecto pequeño de alguien que hace esto por hobby (lo cual no significa que luego esos proyectos no puedan tener una calidad altísima) uno no puede esperar dinero o fama. Lo único que esperas es que tu juego llegue a la gente. Y no digo solo que acabe en sus manos, sino que además les divierta, les desafíe, les emocione, les haga reír, les deje una huella pequeña o grande… En definitiva, que le importe a alguien lo que has hecho. Esa es la mayor recompensa que cualquier creador puede esperar.

Uno se tira meses (o incluso años) dedicando horas de su tiempo libre a crear un juego. Programación, gráficos, sonido, publicidad… lo que haga falta. Un día decides que ya es hora de que tu juego salga al mundo… y lo publicas. Los amigos se hacen eco del lanzamiento en las redes sociales. Recibes montones de «likes» y «retweets». Incluso algunos youtubers muestran el juego, pero sin profundizar en él. La gente se lo descarga o lo juega online… Cien descargas, doscientas partidas online… El autor espera con emoción las primeras críticas… Y lo que llega es… «el silencio».

Rescate 2019, el 20/11/2020

Nadie deja un comentario en la web, nadie te manda un email ni te contacta a través de Telegram o Twitter. Nadie publica una crítica en una web o blog, ni deja su opinión personal en las redes sociales. Silencio.

Es imposible saber si a la gente le ha gustado el juego o no. Si se lo han terminado o se han atascado al principio. Si han jugado varias horas o solo lo han probado 1 minuto y lo han quitado inmediatamente. Si se han encontrado un bug, o un puzle era demasiado difícil. Si les ha parecido divertido o un puto rollo. El desarrollador no tienen manera de saber nada de esto si los jugadores no dicen nada.

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Tenemos datos de ventas (si sale en físico), descargas, partidas online, etc. Pero esos fríos números no nos dicen gran cosa. Realmente no podemos saber cuál ha sido la experiencia de los jugadores, salvo que ellos mismos nos lo cuenten.

Necesitamos esas impresiones del jugador, ese «feedback». Tanto si es positivo como si es negativo, o si tiene un poco de ambos. Toda opinión puede aportar algo. Lo peor que un autor puede recibir no es una crítica negativa, lo peor es el silencio.

4 respuestas a «El silencio»

  1. El+Mesías dice:

    Siempre he estado desde el otro lado, así que poco puedo opinar. Al estrenar un juego, como dices, se forma un pequeño revuelo y poco después aparece otro estreno que lo reemplaza y forma una especie de bucle. Quizá en esta época en que tenemos tanto al alcance de un click no se acaba de valorar el esfuerzo que puso el autor y pasamos «al siguiente» sin siquiera mirar atrás, tener unas palabras de agradecimiento o, mucho menos, hacerle saber a ese autor lo que nos ha gustado o no de su juego.

    Interesante reflexión desde «el otro lado», ánimo.

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  2. Carlos Perezgrin dice:

    Vivimos unos días en que la información está dispersa por multitud de fuentes y es dificil encontrar el dato que estás buscando en esa infinidad de bits, a no ser que sea ‘mainstream’. Fíjate que esta publicación ha generado un debate en los grupos de Telegram mientras que aquí han sido pocos los comentarios de respuesta.

    Para los proyectos pequeños o de comunidad (como los nuestros) sí que es verdad que la gente no tiende a compartir sus experiencicas. Se las suelen guardar para sí mismos. Igual habría que darle la vuelta a la situación y que los desarrolladores preguntemos directamente a los jugadores en vez de esperar su feedback, jeje

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  3. ejvg dice:

    En el mundo actual, que cada vez se parece más al de 1984, lo que esta pensado para comunicar al final acaba incomunicando. Hoy en día estamos tan pendientes de lo que publicamos en las RRSS que no nos paramos a leer lo que los demás publican, excepto si es para poder reafirmar públicamente nuestro propio punto de vista. Lo efímero se ha impuesto y telegram y twitter se han comido a los foros.

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